La magia de la navidad
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Lic. Hortensia Flores G. |
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Ahora que iniciamos el mes de Diciembre y por consiguiente con las fiestas más espirituales y emotivas del año, me vino a la mente la película “El Expreso Polar”, filme inspirado en el libro para niños del mismo nombre escrito por Chris Van Allsburg nacido el 18 de junio de 1949 en Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos.
Esta obra, que llegó a considerarse un clásico de Navidad al ser leído por más de dos millones de personas, nos cuenta la historia de un niño que como muchos otros, deja de creer en Santa Claus y en toda la magia de la Navidad.
Esta situación alarma de sobremanera a los habitantes del Polo Norte, por lo tanto, y con el propósito de remediarla, en la víspera de Navidad sale del Polo Norte un extraordinario tren cuya misión es recoger a estos niños incrédulos en la puerta de su casa y llevarlos a la ceremonia de entrega “DEL PRIMER REGALO DE NAVIDAD”.
En el trayecto el protagonista y sus nuevos amigos viven todo tipo de aventuras y situaciones, hasta que por fin llegan a su destino un mundo mágico y extraordinario.
Al estar presentes en la ceremonia de entrega del primer regalo de Navidad, el protagonista es el elegido para acercarse a Santa Claus, subirse al trineo con él y recibir éste primer regalo, que resulta ser un cascabel de uno de los renos del trineo”. Al principio para el niño el cascabel no emite sonido alguno, pero al empezar a creer y a adquirir el espíritu navideño descubre el MARAVILLOSO sonido que produce. El niño se lo guarda en uno de sus bolsillos sin darse cuenta que tiene un agujero y por lo tanto pierde el cascabel.
Al regresar a su casa y descubrir que extravió su cascabel, se entristece y sin más se va a la cama y se queda dormido. Al día siguiente despierta con la idea deque todo fue un sueño, sin embargo al abrir sus regalos descubre una pequeña cajita y dentro de ella encuentra una nota que dice "Encontré esto en el asiento de mi trineo. Arregla el hueco en el bolsillo de tu pantalón. Firmada Sr. N". El niño estalla de felicidad y les muestra a sus padres lo que él considera el mejor de sus regalos, pero curiosamente cuando los padres lo agitan ellos no escuchan sonido alguno y lamentan que aún cuando es muy bello “esté descompuesto”.
El narrador explica que sólo el que cree verdaderamente en la Navidad puede escuchar su sonido, y que por lo tanto con el tiempo, ni sus amigos ni su hermana volvieron a escucharlo.
Es por ello que ahora te pregunto ¿Y tu aún escuchas el sonido de los cascabeles de la Navidad?, sin temor a equivocarme te podría asegurar que NO.
Un niño cree y disfruta de todos los prodigios y maravillas de la Navidad, no necesita pruebas, experiencias o razón alguna para hacerlo, simplemente tiene fe y por lo tanto viven la ilusión sin mayores fundamentos que el entusiasmo y la alegría de disfrutar ¡Y NOSOTROS LOS ADULTOS PORQUE NO!:
¿Porqué nos cuesta tanto trabajo el volver a disfrutar de ésta época?, ¿que tendría de malo dejarnos llevar por la magia de la Navidad, si lo más que puede pasar es que las disfrutemos plenamente como cuando éramos niños?
Te invito a que recuerdes lo maravilloso que fue vivir la magia de la Navidad, y que te permitas sentirla nuevamente.
¡Hasta la próxima!
Lic. Hortensia Flores G.
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