Cuento corto: Avistamientos
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Cristina Goddard |
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Vuela el cormorán con sus alas extendidas, suspendido entre mar y cielo por las corrientes de aire tórrido. Sus ojos amarillos perciben la curvatura del orbe, penetran en la profundidad del océano, avistan la presa y todo lo demás desaparece. El pájaro negro se lanza en caída libre, como arpón ensarta al pez de plata y vuelve a remontar las alturas con la vida y la muerte suspendidas en su pico calcinado por el sol.

Rondabas por mi casa desplegando tu estampa, tu hacienda, tu orgullo. Te sostuvo, inquebrantable, tu porfía. Tu mirada que alcanzaba las montañas azules, no vio más allá de estos barrotes, del visillo que mi silueta ocultaba. Abriste la reja, la ventana, la camisola de lino. Traspasaste mi interior y a rondar de nuevo mi casa, mostrando mi corazón en vilo y mi puerta vulnerada.
Hoy transito por senderos de caricias olvidadas, y confundo en mi memoria los haberes con las faltas. No veo, ni escucho ni entiendo lo que dicen las palabras. Pero sé que me dirijo a mi última morada: ahí donde tu ausencia no existe y mi corazón descansa. Nunca, nunca más podrás abrir de nuevo, esa mi puerta cerrada.
Cristina Goddard quiere saber tus comentarios, preguntas, críticas...Puedes contactarla en cdiazdelaserna@gmail.com
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