La legendaria historia del té
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Chef Débora Hernández Guerra |
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Cuenta la leyenda que en un día en 2737 a.C., el emperador chino Shen Nang bebió una taza de agua hirviendo en la que flotaban unas hojas, y después sintió “vigor en todo el cuerpo, placer en la mente y determinación en sus propósitos” Ahora se sabe que esas hojas eran de una planta llamada Camellia sinensis, un arbusto de perennes hojas verdes. La poción que mezcló sin darse cuenta, fue su legado a la posteridad.
Los consumidores de té en sus variedades negro, verde y pekoe, han ido en aumento y lo disfrutan frío o caliente, con o sin azúcar, miel, leche, crema o limón. Muchos bebedores de té afirman que es reconfortante y en la medicina tradicional se le utiliza como remedio para la tos, el dolor de garganta y para algunos malestares estomacales. Estudios recientes han demostrado que contiene ciertas sustancias químicas como las llamadas polifenoles, que pueden ser útiles para reducir los riesgos de algunos padecimientos severos.
El té negro se obtiene de las hojas del árbol Camellia sinensis. El proceso tradicional de elaboración pasa por cuatro etapas: marchitamiento, enrollado, fermentación y secado. Las hojas se colocan en estantes especiales para que al marchitarse naturalmente, las enzimas empiecen la fermentación, posteriormente se enrollan y se colocan en un cuarto con temperatura y humedad controladas para lograr la fermentación completa; finalmente, se meten al horno. Algunos procesadores han abandonado el método tradicional y emplean máquinas especiales para acelerar la producción.
El té verde se elabora sometiendo las hojas a un proceso de vaporización inmediatamente después de arrancar las hojas a la planta. Para prevenir la fermentación, se cuecen y se secan al fuego.
El té pekoe naranja se obtiene de las hojas que, después de cortadas se seleccionan en una criba. Las hojas mas grandes se destinan a la preparación de las variedades pekoe y souchong, mientras las más chicas, o rotas, se utilizan en las variedades clasificadas como “rotas”.
El sabor y el color vienen de las hojas mas largas. El grado de ruptura, que puede ser hasta del 80% del cultivo, produce un té fuerte, oscuro. No tiene que ver con el sabor.
El sabor del té varía según el proceso de elaboración pero generalmente los aficionados a la bebida lo enmascaran al exprimirle limón o agregarle miel o leche.
El original jardín de té de la Madre Naturaleza se localiza en el distrito monzónico del sudeste de Asia y aunque ahora se cultiva en otras plantas, los especimenes de la selva original todavía se encuentran en los bosques de los estados de Shan al norte de Siam; al este de Burma, en Yunnan, al norte de Indochina y en la India Británica.
Los beneficios del té para la salud no se han establecido con claridad, pero la gran mayoría de la gente cree sinceramente en su utilidad. Y a usted, ¿le gusta el té?
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Chef Débora Hernández Guerra
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