Los Celtas los Romanos y el Halloween.
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Lic. Hortensia Flores G. |
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Se dice que para conocer el inicio de la fiesta de “Halloween”, hay que partir de las prácticas de los Celtas, una raza indoeuropea, de origen germana, eslavas, tracias, indio, persa, italiota y griego, que vivieron hace 2000 años en la región de Irlanda, Gran Bretaña, el norte de Francia y Alemania.
Los celtas eran dirigidos por una clase social muy especial conocida como los “Druidas”, que además de ser sacerdotes y realizar prácticas paganas de adoración a la naturaleza y a algunos dioses, representaban a la clase intelectual de la sociedad, por lo tanto eran médicos, astrónomos, filósofos y magos.
La mayor festividad para los Druidas era la del 31 de octubre, en la que conjuntaban dos celebraciones para ellos importantes, la fiesta para Samhain el Dios de la Muerte y el inicio del año nuevo celta que comenzaba el 01 de noviembre. El signo más característico de esta fiesta eran los colores distintivos, el naranja en alusión al otoño y el negro en homenaje a la muerte.
Creían que en ese día Samhain liberaba los espíritus de los muertos fallecidos en ese año, por lo que podían deambular entre los vivos, ya fuera para hacerles diversas travesuras, o bien para atacarlos; ya que no todos los espíritus eran amigables. Por esa razón y con el propósito de espantarlos, las personas adornaban sus casas colgando adornos de huesos, y para complacerlos dejaban comida y regalos en la puerta. Para la ceremonia ritual, Los Druidas se disfrazaban con máscaras grotescas pensando que con esto podían ahuyentar o confundir a los muertos.
Hasta el año 43 d.c., los Celtas continuaron con su celebración, pero a la llegada de los romanos, un pueblo con mucho gusto por las fiestas, todo empezó a cambiar ya que en la cultura romana se acostumbraba realizar dos fiestas religiosas, una que coincidía con el propósito de la celebración celta denominada “la Feralia” y la otra que se celebraba el 31 de octubre. la “Fiesta de Pomona”.
La Feralia era el festejo que cerraba las celebraciones en honor de los difuntos, dedicadas a su descanso y paz, las cuales iniciaban el 13 de febrero y culminaban el 21 del mismo mes; este período fue conocido como Parentalia.
Durante las Parentalia, se cerraban los templos, se prohibían y suspendían las bodas y todos se dedicaban a honrar a sus muertos, ofreciendo en sus tumbas, flores, vino y agua entre otras cosas.
Se dice que en la Feralia, una vieja hechicera ofrecía un sacrificio a Tácita o Muta, la Diosa del silencio, (que fue una Ninfa llamada Lara madre de Lares, a la que Júpiter le corto la lengua por charlatana), con el propósito de ayudar con oraciones a la paz y descanso de sus difuntos, para evitar que se repitiera lo que según contaba Ovidio sucedió en el tiempo en que la gente dejo de cumplir con sus obligaciones hacia los muertos y estos se salieron de sus tumbas llenando de lamentos la noche hasta que recibieron las honras fúnebres que les correspondían.
La Fiesta de Pomona estaba dedicada a la Diosa del mismo nombre que era exclusiva de la mitología romana, diosa de las cosechas, los frutos y de los árboles frutales, jardines y huertas, también asociada con la abundancia. Ovidio, la describe con un cuchillo de podar o una hoz. Esta Diosa estaba en contra de la naturaleza salvaje, conocía el arte del cultivo y su preferencia era por los jardines bien cuidados y arreglados.
Las Fiestas de Pomona eran casi una vendimia en la que se celebraba la cosecha, siendo el símbolo distintivo la manzana, de esta forma se mezclaron las frutas con los malos espíritus en las celebraciones de este día.
Así aún cuando la cultura celta desapareció con la influencia romana, la “fiesta de los muertos” no se perdió y si se enriqueció con un tono más festivo, conservando algunos de sus ritos, a partir de la intervención “del Cristianismo” que intentó quitar la connotación pagana a estas fiestas, la celebración del 31 de octubre se conoció como “All Hallow´s Even” o “Vigilia de Todos los Santos”, expresión que con el tiempo se fue transformando hasta convertirse en “Halloween”.

Sin duda el “Halloween” se ha convertido en una fiesta muy popular, pero nunca tendrá “el sabor y la belleza” que guardan las celebraciones y tradiciones del día de muertos en México, ¿o no lo crees así?
¡Hasta la próxima!
Lic. Hortensia Flores G.
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