¿HUITZILOPOCHTLI Y LA NAVIDAD?
¿Alguna vez te has puesto a pensar cuando o porqué inició la celebración de la Navidad en México, o bien como surgen todas las tradiciones típicas de esta época?
Se dice que una “táctica” de los evangelistas que llegaron a la Nueva España para introducir la religión, era “aprovechar o desvirtuar” las tradiciones de los indígenas, por lo tanto la Navidad no fue una excepción.
La deidad principal de los aztecas (también conocidos como mexicas o tenochcas) era el dios Huitzilopochtli, hijo de la Coatlicue diosa de la Tierra y hermano de Quetzalcóatl. Este Dios representaba al Sol en el medio día y el cielo diurno, su nombre en náhuatl significa “colibrí hechicero, o colibrí de izquierda, o colibrí del sur”, en virtud de que según las creencias de este pueblo, el Dios tomando la forma e un colibrí, guío al pueblo mexica en su migración (que por cierto duro varios años) desde Aztlán (lugar de Garzas o Lugar de Blancura) hasta el Lago de Texcoco, islote en el que encontraron la señal anunciada por Huitzilopoztli en 1325.

Pues bien, para beneplácito de los evangelizadores, resultó que la Navidad coincidía con la celebración del nacimiento de Huitzilopochtli, es decir con el “Panquetzaliztli”, que de acuerdo a algunos historiadores, era el período comprendido entre el 7 y el 26 de diciembre de nuestro calendario, y según otros estudiosos era entre el 17 de diciembre y el 5 de enero.
El caso es que el nacimiento del Niño Sol, se celebraba con todo lujo, a través de varias y diferentes fiestas danzas y rituales. Los festejos en honor de Huitzilopoztli comenzaban con el ayuno como preparación para estar en condiciones de coronar al Dios. Después se realizaba una carrera que era encabezada por el corredor más veloz, quién cargaba una figura de Huitzilopoztli hecha con amaranto.
En los arboles frutales y plantas comestibles se colocaban banderitas de papel denominadas “pantli”, después se purificaban con fogatas hechas con maderas perfumadas y se les ofrendaban tortillas y pulque como agradecimiento por proveer de alimento todo el año
Para terminar las fiestas, en los días 24 al 26 se realizaban convites en donde se ofrecía suculenta comida y se les obsequiaba a los invitados, unos ídolos pequeños hechos de una pasta a la que llamaban “tzóatl”. Hay quienes dicen que se componía de maíz azul tostado y molido mezclado con miel negra de maguey, mientras otros afirman que estaba formada de dulce de amaranto conocido por nosotros como “alegría”.
Al final del “Panquetzaliztli”, el Niño Sol convertido en colibrí se iba al Mictlán (lugar de reposo de los muertos).
Así fue como aprovechando la similitud en las fechas de celebración, los religiosos agustinos introdujeron elementos cristianos a las costumbres y festejos prehispánicos, con el propósito de transformar la tradición pagana en la celebración cristiana del nacimiento del “Niño Dios”,
EL NACIMIENTO
El representar el momento y las condiciones del nacimiento de Jesús, se inició con la llegada de los misioneros, quienes a través de este elemento dieron a conocer a los indígenas la importancia de este evento.
LAS POSADAS
Que no eran otra cosa más que celebraciones que realizaban las Iglesias en las calles y plazas, en la que los frailes hacían representaciones de lo nueve días anteriores al nacimiento de Jesús, en los que María y José salieron de Nazaret hacia Belén para cumplir con la obligación de empadronarse.
Se comenta que en el siglo XVIII, Carlos III prohibió este tipo de festejo de forma pública, por lo que la gente decidió continuar con la celebración reuniéndose en sus casas. Cuando murió Carlos III y la Iglesia intentó retomar la costumbre, la gente regresando a las costumbres indígenas, se continuó realizando las fiestas (posadas) en sus casas, reviviendo la costumbre de regalar a sus invitados dulces y golosinas (colaciones), como sus antepasados prehispánicos.
Las posadas según el investigador Germán Andrade Labastida, se iniciaron en 1587 en el pequeño pueblo de San Agustín Acolman en 1942, a 40 kilómetros de las pirámides de Teotihuacán.
Según el investigador, fue Fray Diego de Soria, Prior del convento de San Agustín Acolman, quién obtuvo del Papa Sixto V, el documento pontificio sellado con la insignia del Papa, en el que se le otorgaba la gracia de poder celebrar en la Nueva España unas misas llamadas de “aguinaldo” que debían oficiarse del 16 al 24 de diciembre.
LA PIÑATA
De origen chino se da a conocer al resto del mundo a partir del siglo XII gracias a Marco Polo, quien la descubre en uno de sus viajes y la lleva a Europa y de ahí llega al Nuevo Mundo a través de los conquistadores. Los evangelizadores aprovechan lo vistoso de esta tradición y atraen a los indígenas adornando las piñatas con colores muy vistosos, agregando símbolos bíblicos (lira de David, estrella de Belén, Rosa de Jericó, etc.).
LAS PASTORELAS
Iniciaron en el teatro medieval en Europa, de allá llegaron a México en donde aprovechando la fuerte tradición teatral de la cultura Náhuatl, se implementaron con la idea de evangelizar a través de estas representaciones. De acuerdo a lo descubierto por algunos historiadores, existen documentos sobre una obra en náhuatl, en la que se muestra la batalla de San Miguel y Lucifer, la cual fue representada en Zapotitlán Jalisco. Cabe mencionar que en Europa desapareció la costumbre mientras que en México aún se conserva.
LOS REYES MAGOS
Como resultado de la representación del nacimiento de Jesús, se integró también en la época virreinal, la celebración de “La venida de los Reyes Magos”.
LA ROSCA DE REYES
Ya que los Reyes Magos traían consigo regalos, la Rosca de Reyes es un elemento que vino a complementar esta celebración. Su forma se debe a que semeja una corona real con joyas y en el interior se encuentra el niño Jesús.
Por último te comento que la celebración al Dios Sol era una costumbre de muchos pueblos de la antigüedad, no sólo de los aztecas (Huitzilopochtli), ya que en Grecia (Apolo), Roma (Helios), y Mitra (Persia) desde el 21 de diciembre se celebraba alguna fiesta relacionada con sus dioses.
Lo importante de las tradiciones es conservarlas y no permitir que se extingan ya que traen consigo la esencia de doctrinas, ritos y costumbres que han sido transmitidas de generación en generación y por lo tanto son la base de la riqueza y la grandeza de un pueblo.
Espero que en este diciembre tengas la “suerte” de gozar al menos de una “posada tradicional”, es decir como las que hace muchos, pero muchos años no he tenido el placer de celebrar, en la que cantes la letanía encendiendo una velita para pedir posada, se carguen los peregrinos y que remates recibiendo tu canastita con colación y rompiendo una gran piñata.
Que disfruten las fiestas navideñas
¡Hasta la próxima!
Lic. Hortensia Flores G.