La conquista de México y el graffiti
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Lic. Hortensia Flores G. |
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No me lo vas a creer, pero desde el tiempo de la Conquista Española, el “graffiti” fue una de las formas de hacer público y manifiesto el descontento de un grupo de personas.
Para comentar al respecto, tenemos que remontarnos al hecho histórico del sitio de la gran ciudad de México-Tenochtitlán, el cual duró aproximadamente tres meses, durante este evento Hernán Cortés decide establecer su residencia y sus cuarteles generales en la Villa de Coyoacán, la cual formaba parte de las tierras que pertenecían a un acaudalado cacique descendiente de los Reyes de Atzcapotzalco, dueño de Tizapán hasta Tacubaya y desde San Angel hasta Churubusco llamado Ixtolinque.
 Lo que sería una breve estancia, se convierte en el lugar de residencia para Hernán Cortés, ahí en “Coyocohuacán”, decide fundar el primer ayuntamiento del Valle de México, convirtiéndose así en la capital de la Nueva España; y no solo eso, Coyoacán llega a ser algo tan preciado para él, que antes de morir solicita sea enterrado en su casona. Desafortunadamente su deseo no fue cumplido y fue sepultado en San Francisco de Texcoco.
Pero volviendo a la caída de la gran ciudad de Tenochtitlán, la historia por todos conocida dice que fue en vano el sacrificio de Cortés y de todos los soldados que vinieron a tierras desconocidas abandonando su hogar y su patria bajo la promesa de obtener grandes riquezas, puesto que al final de la batalla y después de torturar a Cuauhtémoc, solo obtuvieron algo de oro ya que nunca encontraron el tan “deseado tesoro de Moctezuma”; y al convertir este oro en monedas, la tropa solo recibió una mísera cantidad, que no solo les resultó insuficiente para cubrir sus deudas, sino que ni siquiera les sirvió para cubrir sus más mínimas necesidades.
Los soldados conociendo la desmedida ambición de Cortés, suponen que éste los ha engañado y que tiene escondido el oro, por lo tanto empiezan a murmurar al respecto.
Como Cortés no se da por aludido, deciden llevar a cabo acciones más drásticas y es así como empiezan a expresar su descontento, pintando una serie de insultos con carbón negro en las blancas paredes de cal de su casa de la Villa de Coyoacán, tales como:
“Más que conquistar México, hemos sido conquistados por Cortés”
“Así como el sol, la luna y las estrellas si se salen de su curso, Dios las regresa a donde debían ir, la ambición de Cortés debe volver a su curso”.
“No le basta tomar buena parte del oro como General, sino que toma quinto como Rey…”
O bien citas poéticas como
“Que triste está la ánima mía, hasta que todo el oro que tiene tomado Cortés y escondido lo vea”.
La primera reacción de parte de Cortés fue no dar importancia a las “pintas”, incluso hasta se atrevió a dar respuesta en tono irónico escribiendo: “Pared blanca, pared de necios”.
La respuesta de parte de sus detractores no se hizo esperar y al día siguiente apareció la contestación “Y aún de sabios y verdades y su Majestad lo sabrá de Presto”.
Como los “mensajes y murmuraciones” no cesaban, sino al contrario cada vez subían más de tono, Cortés decidió dar fin a esta situación prohibiendo terminantemente los “graffitis” y deshaciéndose de los alborotadores enviándolos a cumplir misiones fuera de la ciudad.
¿Que no sería posible aplicar esta medida a todos los “graffiteros” que actualmente sin ninguna consideración rayan y pintan, no solo las paredes de casas o edificios sino también de puentes y bardas de toda la Ciudad de México?
¡ Hasta la próxima ¡
Lic. Hortensia Flores G.
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