¿El año realmente es nuevo?
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Lic. Hortensia Flores G. |
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Se dice que la celebración de año nuevo viene de tiempos muy remotos, aproximadamente de 4,000 años atrás, cuando aún no existían los calendarios, por lo que se guiaban por las “temporadas de inicio de la siembra y fin de las cosechas”.
De estas celebraciones la más antigua y más importante es la fiesta de “Año Nuevo” de los babilonios la cual duraba 11 días y con ella se festejaba el inicio de la primavera, lo que para ellos era el comienzo del año. De acuerdo a los estudiosos los festejos eran extremadamente fastuosos, dirigidos por un sumo sacerdote el cual antes del alba se bañaba en el Río Eufrates e iniciaba con los himnos y oraciones, culminando con el sacrificio de un carnero, que era decapitado y pasado por todos los muros del templo para “recoger” todas las malas vibras y contagios que pudieran infestar al templo y a las cosechas del siguiente año.
Es por ello que podríamos considerar que con los babilonios iniciaron los ritos, creencias y tradiciones que la gente comenzó a realizar en “Año Nuevo”, siempre con la esperanza de poder “garantizar” o al menos establecer condiciones que permitan obtener los máximos beneficios y bondades en el año entrante.

Y que no quede duda que para todo tipo de deseo existe un rito a seguir en Año Nuevo, por ejemplo:
Si te quieres casar, tienes dos opciones, ya sea seguir la tradición Rumana de salir y encaminarte hacia un pozo, al llegar a el encender una vela y mirar el fondo en el que aparecerá el rostro del futuro esposo, pero como hoy día no es fácil encontrar un pozo, creo que es más fácil seguir la tradición de sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas y con eso asegurar que habrá matrimonio.
Ahora bien para acabar con “las malas vibras” se puede seguir la tradición Cubana de lanzar cubetas de agua a la calle, y con ello “limpiar todo lo malo del Año Viejo”. Pero si lo que se busca es una “limpieza profunda”, lo recomendable es seguir la tradición de los Napolitanos y Sicilianos, quienes acostumbran arrojar por la ventana, muebles o cualquier objeto de la casa que ya no es útil, claro que teniendo cuidado de no descalabrar a alguien.
Quienes quieren dinero o prosperidad económica, colocan monedas dentro de los zapatos, y yo me pregunto ¿con esto no dolerán los pies?; o bien, hay quienes recomiendan colocar un anillo de oro en la copa de champaña con la que se brindará, o lavarse las manos con champaña y azúcar lo cual hoy día creo que sea algo accesible.
Lo más sencillo y quizás lo más recomendable es el repetir en voz alta o mentalmente en cada una de las doce campanadas la frase "voy a ser feliz este año"; y pedir por los seres queridos, por la humanidad, por el planeta y el universo entero.
Sin importar si tuviste tiempo o interés por realizar alguno o todos los ritos que conoces, lo cual se me hace imposible ya que todo debe hacerse a las 12 en punto de la noche y no creo que alcance un minuto para tanto “circo”, considero que lo importante es tener el ánimo y la intención de que el año que inicia sea el mejor y que dispongamos todas nuestras acciones porque así sea. Es por ello que quiere compartir contigo el poema de Cristina De Fercey, que nació en Bahía Blanca provincia de Buenos Aires y quién es considerada una escritora adelantada a su época por sus pensamientos y actitudes poco convencionales, enfocados a la lucha social, que dice:
Año Nuevo
Se vuela de entre las manos esta vida que nos queda;
¡Cómo se escapan los años, con qué premura se van
y solos frente al espejo, vemos el rostro de siempre,
pero el alma está más vieja, cansada de tanto andar...!
Es que se van de las manos los días tan velozmente...
que quizá ni los sentimos y corremos a la par;
sin ver que así de ligeros se nos van yendo los años
entre apuros y zozobras sin poderlos disfrutar.
Por eso este Año Nuevo cambiaremos nuestro ritmo.
Si las penas nos empujan... las dejaremos atrás;
y andaremos por las calles, con una eterna sonrisa,
la sonrisa de la dicha... la sonrisa de la paz.
¡Brindemos por este año! ¿Si fue malo?... ¡ya termina!...
Por el año que se inicia brindaremos a embriagar.
¿Quién nos quita lo vivido?
Por eso... ¡Nada de penas!
¡Adelante con la vida!... Que la vida se nos va...
¡ Hasta la próxima ¡
Lic. Hortensia Flores G.
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