Y LA LUZ SE HIZO…
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Lic. Hortensia Flores G. |
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Este 2 de agosto celebraremos un aniversario más de la “inauguración del alumbrado público con gas en la Ciudad de México”, que consistió en la colocación de las primeras 40 lámparas "de arco" en el actual Zócalo de la Ciudad de México, luego 100 lámparas a la plaza de la Alameda Central y posteriormente a la Avenida Reforma y otras principales calles de la ciudad.
Pero como todo tiene una historia, la del “alumbrado público” inicia en la época de la Gran Tenochtitlán, donde el alumbrado consistía ya fuera en grandes hogueras que colocaban en lo alto de los templos (teocalis), o bien, con antorchas de ocote que ponían en las entradas de las casas, o con recipientes en forma de braseros en las plazuelas con combustibles hechos de ocote, copal o madera resinosa, con lo cual iluminaban la ciudad al ocultarse el sol.
Más adelante a finales de la Colonia, se usaron velas de sebo que dentro de faroles iluminaban los balcones y ventanas principales.


Para 1810, existían en la Ciudad 1200 faroles a base de combustión de aceite de nabo y ajonjolí, 39 años después (1849), se contaba con 450 faroles más pero estos eran alimentados por trementina. Estos faroles llegaron a la cantidad de 1000 unidades en el año de 1864.
Con la introducción del gas hidrógeno en 1869 se llegaron a tener 2,109 lámparas en la Ciudad.
En 1879, se instala en Guanajuato la primera planta termoeléctrica generadora de energía eléctrica. Esta energía en sus inicios, solo se utilizó en la industria textil y minera, en lo que se refiere a la iluminación de espacios públicos o pueblos fue casi nulo su uso.
En 1881 inicia el alumbrado público en el país, cuando se hace cargo del alumbrado público residencial la Compañía Mexicana de Gas y Luz Eléctrica.
Para 1885, se contaba con 50 focos de luz eléctrica, 2 mil faroles de gas y 500 de aceite para los barrios alejados del Centro.
Al aparecer la primera planta termoeléctrica en 1889, entro en operación la primera planta hidroeléctrica en el Estado de Chihuahua (Batopilas), con lo que se empezó a dar servicio no solo a las fábricas y minas, si no también a las residencias de las familias más ricas.
Fue hasta el año de 1898, que se contó con el servicio de alumbrado público eléctrico, para 1928 ya se contaba con 8,881 lámparas.
En conclusión, fue durante el Porfiriato (1976 a 1911), cuando el sector eléctrico tuvo un carácter de servició público con la llegada de empresas transnacionales
Durante las fiestas del Centenario de Independencia (1910), gracias a la presa hidroeléctrica Necaxa, la capital de la República Mexicana fue la imagen de un país iluminado.
¡ Hasta la próxima ¡
Lic. Hortensia Flores G.
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