XIII
EMMANUEL DAVID
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Cristina Goddard |
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Hay hombres que nacen a destiempo, y Emmanuel David fue uno de ellos. Sus ideas, su visión del mundo, su particular forma de ser desentonaban con todo su entorno. Su excentricidad lo hacía carismático, polémico y atractivo a unos cuantos, pero irritaba profundamente a quienes detentaban poder, autoridad y control. Apuntó muy alto y la caída fue brutal.
No hay tierra mejor abonada que un hombre resentido. De todos sus seguidores, Euscario era, sin lugar a dudas, el más brillante, perceptivo e inteligente de todos. Creyó como ninguno en el proyecto alternativo de Emmanuel David y generó grandes expectativas de poder llevar a cabo un cambio social inmediato, tajante, revolucionario. Cuando El Jefe no optó por la vía de la acción decidida, Euscario se sintió traicionado como pocos. Las fuerzas políticas de Puerto La Libertad aprovecharon esa flaqueza. Apelaron a los ideales de Euscario, le aceitaron la mano con dinero y éste les entregó al forastero incómodo en bandeja de plata.
Emmanuel David corrió la suerte de muchos otros indiciados. Lo arrestaron en lo oscurito, lo sometieron a las torturas propias del sistema judicial (“tehuacanazo”, toques eléctricos, madriza limpia) para arrancarle una confesión hecha a medida. El forastero no se dobló y aguantó como pocos. Hubo un juicio arreglado donde se le acusó de sedición, intervención en los asuntos internos del país, evasión de impuestos y tráfico de sustancias prohibidas. Siendo extranjero, el tribunal decidió aplicarle el Artículo 33 y declararlo persona non grata con orden de inmediata deportación. Misteriosamente, apareció muerto en su celda veinticuatro horas después. Las autoridades prometieron una investigación exhaustiva y la aplicación de todo el peso de la ley a quien resultara responsable de su muerte. Las palabras se las llevó el viento y los papeles desaparecieron en las profundas cavernas de la burocracia.
Sorprendentemente, los doce miembros de la cooperativa (incluido el escéptico de Tomás) siguieron adelante con el proyecto durante un tiempo. Luego se dispersaron por diferentes rumbos y organizaron cooperativas similares. Su éxito fue moderado y, como suele suceder, la idea original fue desvirtuándose poco a poco: corrupción, burocracia y rigidez.
Cuando Euscario se enteró de la tortura y asesinato de Emmanuel David, la culpa y el remordimiento lo volvieron loco. Unos vecinos lo encontraron colgado de una viga con su cinturón, y un cheque hecho trizas regado por el piso.
Yo no lo conocí. Solamente repito lo que me han contado. Pero afirmo lo que dije antes: hay hombres que nacen a destiempo, y Emmanuel David fue uno de ellos.
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