¡Guau, que modales!
Para tener un perro con buenos modales, compañero en el hogar, dedíquele tiempo
Es un hecho que usted aprendió a leer porque alguien le enseñó. Ahora piense por qué exige a su perro que permanezca quieto junto a usted, que no salte si tiene las patas sucias, que no tire la basura o que no salga corriendo sin rumbo cada vez que abre la puerta, si nadie le ha enseñado.
Invertir en la educación de nuestros perros es imprescindible para que tanto él como usted disfruten vivir en el mismo hogar.
Los expertos en educación canina coinciden en que el entrenamiento ideal es el que requiere la presencia del dueño que es quien debe aprender que hacer para lograr que el perro se comporte de manera que no cause problemas.

Los perros aprenden por condicionamiento: asocian movimientos o sonidos hechos por el dueño con conductas específicas. En el entrenamiento recibe la información de que movimientos y sonidos son de fácil entendimiento para el perro, los ejecuta y él responde.
Mientras más hábil se convierta en el manejo de su perro, podrá lograr, entre otras cosas, que camine a su lado sin jalarse de la correa, que esté echado en casa mientras usted come o ve la televisión o que viaje en el coche sin destrozar los asientos.
Educarlo también puede ser cuestión de vida o muerte, porque puede salvarlo de morir atropellado si en cuanto lo ve salir de casa corriendo sin rumbo, le grita ¡échate!
Incluso puede aprender a identificar los ladridos de su perro y saber cuando pide ayuda, avisa de algún peligro o está a punto de morder a alguien, un aprendizaje básico.
Cualquier perro, a cualquier edad, es susceptible de ser educado, pero entre los 3 y 10 meses de nacido, el aprendizaje es más sencillo para todos.
Mínimo tres meses, porque el cachorro que ha sido separado de su madre y hermanos después de los dos meses ya aprendió a “ser perro”, y por lo menos lleva un mes adaptándose a su nueva casa.
Durante las primeras semanas de vida aprende que puede mover la cola y las orejas en determinado momento, a identificar las señales olorosas y vocales como los gruñidos, aullidos y ladridos.
La clave para que la educación de su perro rinda frutos es elegir una escuela donde el entrenador cuente con formación y experiencia avaladas, en el mejor de los casos por la Asociación Mexicana de Adiestradores de perros.
El maltrato y castigo, nunca deberán ser parte del entrenamiento.
Respecto al idioma, los perros pueden entender indicaciones en inglés, español o alemán el criterio es utilizar palabras cortas lo que les permite distinguir más fácilmente una indicación.
Al final del entrenamiento, el único que sale con tarea es usted, y nunca podrá argumentar falta de tiempo para dejar de hacerla.
Hay que introducir al perro a la vida real, no necesitas destinar un tiempo: si vas a desayunar, echa al perro junto a ti, si vas a sacar el carro, siéntalo, si vas a la farmacia, llévalo, hay que practicar en la vida diaria. Solo así podrás decir ¡guau, que modales!
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Comité editorial www.emujeres.net
Con la colaboración de Alejandro Cabrera, director de la Unidad de Crianza, Adiestramiento y Protección (Ucapsa)
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