Zinedine: brillos y sombras
POR MARTHA GUERRA
Es indiscutiblemente el mejor jugador de una década a la fecha, y a partir de la final del Mundial de Alemania 2006, se suponía, iniciaría la leyenda de Zinedine Zidane.
Pero el destino no dejó que fuera así, y lo que parecía sería la gran coronación del jugador galo de ascendencia argelina, culminó como uno de los momentos más bochornosos y lamentables de un Mundial... no podía ser más amarga la despedida, y sus lágrimas así lo reflejaron.
Fue tanto el dolor, que ni siquiera salió a recibir la medalla que le otorgaba la calidad de subcampeón mundial, y hundido en la sombras, nunca tan oscuras de su vestidor, se tragó la amargura de la derrota, la impotencia ante lo inevitable y el dolor de saber, que su reacción, aunque humana y hasta comprensible para algunos, jamás encontrará la cálida respuesta y el homenaje que se debió vivir a su mágica trayectoria aquel 9 de julio en el estadio olímpico de Berlín.
Zinedine Zidane, el de la privilegiada plasticidad, ágiles movimientos y personalidad para dirigir a su equipo, ya no estará más en una cancha. Su imponente estatura, su calidad y distinción para conducir un balón son ya hoy, parte de las memorias, que conforman hoy la leyenda del fútbol, como en su momento lo hicieron Pelé, Maradona, Beckenbauer, Platini, Rossi, Cruyff, y especialmente para México, Hugo.
Su enigmática personalidad brilló como nadie, en 1978, en uno de los Mundiales más bellos de la historia, y se coronó con su equipo en un torneo soñado, despegando así, una de las carreras más importantes de los últimos años.
Botín de oro, jugador más valioso, estrella del Real Madrid, el equipo que conjuntó a los mejores jugadores del planeta y una discreta vida, alejada de los reflectores, que le valió ser considerado el mejor, por encima de la mercadotecnia de un David Beckham o la magia de los brasileños Ronaldo y Ronaldinho, el francés se distinguió como el mejor de su generación.
¿Puede entonces un momento así, acabar con esa trayectoria?
Es humano ante la presión, ceder, peor aún, ante la provocación del italiano Materazzi, considerado en su país, "un demonio" por sacar de sus casillas a cualquiera, y lo consiguió una vez sobre Zidane, y su brillante trayectoria.
Y es una pena que estemos frente a un suceso lamentable, en lugar de los homenajes a la carrera de un campeón que se retira en plenitud, porque la gran pregunta es: ¿cómo puede Zinedine tener la capacidad de retirarse a tiempo, y en la cima? y la otra … ¿se puede no tener la de superar los insultos de un patán?
Lástima, la respuesta es sí, porque jugar una final del Mundial es una presión máxima, que exalta al máximo los sentidos, las pasiones y lamentablemente despierta bajas actitudes como la de su provocador, que será recordado como el villano que impidió el festejo de la culminación de una gran carrera, la de Zinedine Zidane.
Y es curioso, las mujeres somos 100% pasionales, hormonales y emocionales, pero verá usted querida lectora, que existe algo en el mundo que puede convertir a los hombres en seres aún más pasionales que nosotras: ¡el fútbol!
¿Lo puede creer?
Decimos adiós pues, a una brillante carrera, al mago Zidane que ojalá sea recordado más por sus brillos, que por sus sombras.
Saludos
Martha
|
|